Reflexion – III

•septiembre 7, 2008 • Dejar un comentario

En el texto se dan a conocer dos evoluciones de la teoria de las ideas de platon, en la primera se nombra a “Evolucion de la teoria de las ideas: intencionalidad moral” la cual explica que al contrario de las sofistas que enves de no definir de una manera universal las virtudes, Platon explica que se deve saber que es cada virtud, ya que para poseer aquellas virtudes se deve saber lo que es, estas virtudes Platon las llama Ideas. Y ademas cada virtud no sera algo que cambie en el el tiempo sino algo mas bien que sus significados trasciendan, que sean objetivos e independiente de cada ser. La segunda evolucion nombrada es la : ” Evolucion de la teoria de las Ideas: Madurez de la teoria” en esta evolucion se le da consistencia de argumentos sobre esta teoria dando a conocer diversos puntos, como Las ideas existen separadas de las cosas particulares,Duplicación del mundo, Ideas únicas, eternas e inmutables, La participación. La primera explica que cada Idea posee existencia real e independiente, por lo que consecuencia no son representaciones mentales.L segunda explica que el mundo inteligible no posee espacio fisico y es el real ,ya que cada idea es una subsistencia y el mundo visible es solamente pasajero y cambiante. La tercera se plantea que las ideas no son cambiantes sino que lo que cambia esta en el mundo visible (como se dijo ya anteriormente), y ademas las ideas no son realidades corporeas ni sensibles sino mas bien inteligibles y solamente accesibles a traves de la intelgencia. Y finalmente la cuarta, la que posteriomente Aristoteles al igual que Platon habla sobre el tema pero le llama “causa formal” la uqe se propone que las ideas y las cosas se denominan con expresiones diversas, esto se puede explicar de dos puntos de vista, el primero es del punto de vista de las cosas, la cual dice que que existe una relacion ilimitada con las ideas y la segunda es con las ideas la cual plantea que estas son causas de las cosas

Anuncios

Platón y la Teoría de las Ideas – II

•septiembre 7, 2008 • Dejar un comentario

Es complejo interpretar el sentido exacto de esta teoría y aque no aparece expuesta sistemáticamente en ningún diálogo platónico. Por otra parte, la doctrina aparece revisada en una visible evolución a lo largo de s u obra.

Aristóteles que debió conocer bastante bien la doctrina de su maestro destaca:

“Platón, en general, está de acuerdo con las teorías de los pitagóricos, aunque también tiene cosas propias. En efecto, desde su juventud se había familiarizado con Cratilo y con la opinión de Heráclito de que todas las cosas sensibles están en flujo permanente, por lo que no hay ciencia (episteme) posible de éstos objetos y el mismo sostuvo esta doctrina más tarde. Por otra parte, fue discípulo de Sócrates, quien –desentendiéndose de la Naturaleza en su conjunto- se consagró exclusivamente a los problemas morales, proponiéndose lo universal como objeto de sus indagaciones y siendo el primero que aplicó el pensamiento a dar definiciones. Por ello, Platón, heredero de esta doctrina y habituado a la indagación de lo universal, pensó que las definiciones no podían referirse a los seres sensibles –ya que no es posible dar una definición común de objetos que cambian continuamente-, sino a otro tipo de seres. A estos seres los llamó “ideas” Y añadió que las cosas sensibles existen separadas de las Ideas, pero que de ellas reciben su nombre ya que todas las cosas en virtud de su participación en las Ideas, reciben el mismo nombre que las Ideas. En cuanto a la participación. Platón no hizo sino cambiar el nombre, ya que los pitagóricos afirmaban que los entes son por imitación de los números y Platón por participación, pero ni aquellos ni éste se preocuparon por indagar qué era la participación o la imitación de las ideas.” Aristóteles, Metafísica.

Evolución de la teoría de las Ideas: Intencionalidad moral

 
Platón se mantiene fiel a la orientación fundamental de la investigación socrática: buscar la definición de las virtudes. Así, ante la pregunta ”¿Qué es un valor’” mientras que un sofista afirmaría que no puede definirse de manera universal, Platón y Sócrates estimarían que por el contrarío, sí debería haber algo en común a todos los actos valientes que pudiese ser definido como “el valor” Ese “algo común” es lo que Platón denomina “idea”.

En esta primera etapa entonces, la Teoría de las Ideas tiene una intencionalidad ética de inspiración claramente socrática porque para ser virtuoso es necesario saber qué es cada virtud. Una vez que hayamos descubierto qué es la virtud, podremos utilizarla de vara para juzgar el valor moral de las acciones. La virtud ya no será algo relativo o subjetivo sino algo definitivamente objetivo e independiente de toda opinión.

Evolución de la teoría de las Ideas: madurez de la teoría

 
“- Me parece pues, que si hay algo bello al margen de lo bello en sí, no será bello por ningún otro motivo, sino porque participa de aquella belleza. Y por estilo lo digo de todo. ¿Admites este tipo de causa’

– Lo admito – contestó

– Por lo tanto – prosiguió – (…) si alguien afirma que cualquier cosa es bella, o porque tiene un color atractivo o una forma o cualquier otra cosa, sino la presencia o la comunicación – o la presentación en ella en cualquier otro modo- de aquello que es bello en sí.

Platón, Fedón.

Las ideas son esencias: Es decir “aquello por lo que una cosa particular es lo que es”.

Las ideas existen separadas de las cosas particulares: Éstas dejan de ser un “carácter común”, tampoco son conceptos ni representaciones mentales. Las ideas son concebidas como entidades que poseen existencia real e independiente: cada idea es una substancia que “existe en sí” como una realidad trascendente y no inmanente a las cosas.

Duplicación del mundo: Existen pues, dos mundos, por un lado el mundo visible, el de las cosas particulares; y por el otro el mundo inteligible, que no es un lugar o espacio físico sino un “ámbito” de esencias inteligibles. Al denominar “substancias” a las ideas, Platón pretende subarrayar su objetividad o validez universal. El mito de la caverna es la famosa alegoría que pretende explicar esta concepción del mundo contraponiendo el mundo irreal de sombras con el de la luz solar. Mientras que el mundo visible es un mundo fugaz y en cambio contínuo a la imagen del descripto por Heráclito, las cosas particulares carecen prácticamente de realidad por que no contienen en sí mismas su propia esencia. En cambio, el mundo inteligible es el mundo verdaderamente real, porque cada idea (en tanto que existe en sí) es una substancia.

Ideas únicas, eternas e inmutables: La ideas poseen los atributos del Ser según Parménides. En contraste, las cosas son múltiples, temporales y mutables. En efecto, solo existiría La Belleza eterna y siempre igual a sí misma. Pero las ideas no son realidades corpórea (inmaterialismo platónico) ni tampoco realidades sensibles sino solamente inteligibles esto es solo accesibles a través de la inteligencia.

La participación: La relación entre ideas y cosas es denominada con expresiones diversas. Desde el punto de vista de las cosas se dice que es una relación de participación o imitación. También puede decirse que las Ideas son causa de las cosas (no en cuanto a que las produzcan sino en tanto que son sus esencias), lo que luego {Aristóteles llamaría “causa formal”) o, modelo de ellas.

 

Fuente: http://www.wikilearning.com/curso_gratis/filosofia-platon_y_la_teoria_de_las_ideas/12412-7

reflexion – II

•septiembre 7, 2008 • Dejar un comentario

Platon a traves de la filosofia planteaque existen dos mundos, el sensible ( en el que vivimos) y el mundo inteligible ( o como llama Platon, el mundo de las ideas), en el primero Platon explica que del mundo sensible no se puede obtener conocimiento ya que  en este lo captamos a traves de nuestros sentidos , lo que quiere decir que captamos lo que cambia, lo que muere, en el que no podemos obtener un verdadero conocimieno de lo real. En el segundo mundo mensionado Platon e refiere a las escencias de las cosas,en lo que no cambia, lo que perdura, lo absoluto,las entidades universales.

Es complicado decir que Platon trata de decir “ideas” como “dios”, como comentan algunos autores, ya que la palabra “dios” nosotros lo entendemos como un ser superior, perfecto,creador del mundo, y lo que platon trata de explicar con ideas es que todo lo que conocemos nosotros en este mundo son reflejos de un mundo ( de las ideas) en el cual exiten los arquetipos de los conceptos sin antes haber´pasado por nuestro mundo ( sin averse ensuciados al plasmarlos)

Platon encuentra un sentido filosofico en el cual explica que el hombre deve encontrar estas encencias y poder plasmarlos en el mundo , no como usualmente lo hacemos,ya que al plasmarlo este se “ensucia”, llega un reflejo sucio.Sino plasmarlas de la forma mas corecta mas limpia. (escencias como de la belleza, justicia, etc.)

Teoría de las Ideas

•septiembre 7, 2008 • Dejar un comentario

La teoría de las Ideas es la parte básica de la filosofía platónica. En lo fundamental consiste en defender la existencia de lo absoluto (las Ideas o Formas), frente al que se sitúa el mundo corpóreo, mortal y relativo.

 A diferencia del pensamiento cristiano (que también acepta lo absoluto identificándolo con Dios) el absoluto al que se refiere Platón no tiene carácter personal. Platón consideró que la realidad se divide en dos grandes géneros: el Mundo Sensible (también emplea con frecuencia la expresión “mundo visible”) y el Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas. Lo absoluto al que él se refiere es precisamente este último ámbito de realidad. El Mundo Sensible es el conjunto de entidades que se ofrecen a los sentidos, realidades particulares, cambiantes, múltiples, que nacen, duran y mueren y se captan con los sentidos. El Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas está poblado por entidades absolutas, universales, independientes, eternas, inmutables; entidades que están más allá del tiempo y del espacio, y que se conocen mediante la parte más excelente del alma, la racional. En este segundo ámbito la realidad más valiosa la constituye la Idea del Bien (que para muchos autores Platón identifica con Dios).
      La tarea de la filosofía consiste en ascender desde el Mundo Sensible al Mundo de las Ideas y en éste contemplar la Idea de Bien (por eso Platón define la filosofía como “una ascensión al ser”). Esta teoría es fundamentalmente una teoría ontológica pero tiene claras repercusiones en otros ámbitos como la antropología, la teoría del conocimiento, la ética y la política.

      Aunque algunos autores señalan la influencia de elementos religiosos como los pitagóricos o la motivación política para explicar porqué Platón postuló dicha teoría, no hay que olvidar que la motivación más importante es de carácter filosófico y tiene que ver con, al menos, los siguientes argumentos:

I. La crítica al conocimiento sensible y al relativismo elaborada por Platón en el diálogo “Teetetos” .

      En el este diálogo muestra que el conocimiento no puede referirse a lo que se ofrece a los sentidos o cosas sensibles pues dichas cosas conducen al relativismo y el relativismo al absurdo; por ello es preciso suponer que el conocimiento estricto o absoluto necesita referirse a entidades absolutas a las que llamará Ideas; en muchas ocasiones Platón dice que la única alternativa al relativismo es su Teoría de las Ideas.

II. El uso del lenguaje y el problema de la referencia de los términos universales.

      Según Platón, términos universales como los nombres comunes (“mesa”, “casa”…), los adjetivos (“bueno”, “bello”…) o los sustantivos abstractos (“virtud”, “belleza”, “bien”…) no se refieren directamente a las cosas individuales que se ofrecen a los sentidos (esta mesa concreta, este hombre concreto, este cuadro bello concreto…) sino a entidades universales como la Belleza, el Bien, el Hombre… Estas entidades o Formas son lo que tradicionalmente se denominan esencias de las cosas pero, desde su punto de vista, separadas de las cosas individuales, las cuales participan o imitan a dichas Formas (la mesa concreta es mesa porque de algún modo participa de la Idea de Mesa…); Aristóteles llamará a esta prueba argumento del “uno sobre muchos”.

III. La posibilidad del conocimiento científico.

      En el diálogo “Crátilo” Platón parte de la existencia del conocimiento para demostrar la existencia de objetos no sensibles e inmutables. Aristóteles llamará más tarde “argumento desde las ciencias” a esta demostración y se puede resumir del siguiente modo:

A. las cosas sensibles están en continuo cambio;
B. la ciencia no puede hacerse de lo que está en continuo cambio;
C. luego la ciencia no se puede referir a las cosas sensibles sino a entidades que no cambian (entidades que Platón llamará “Ideas o Formas”).

      Brevemente, Platón consideró que el conocimiento absoluto (como el que de hecho poseemos en las matemáticas) sólo se puede alcanzar si existen entidades absolutas, y éstas son las Ideas.

Fuente:

http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiagriega/Platon/TeoriadelasIdeas.htm

Reflexiones en torno a su vida

•agosto 19, 2008 • Dejar un comentario

A pesar de la muerte y la esclavitud, Platón se mantuvo firme y fue capaz de realizar diversos viajes lejanos a su patria, Atenas, para poder adquirir grandes conocimientos y además poder fundar una academia, de esta forma poder transmitir estos valiosos conocimientos a sus discípulos de esta forma tratar de poder mejorar las formas de pesar y las insaciables búsquedas de la grandiosa sabiduría.

Gracias a Sócrates, Platón pudo adentrarse al mundo de la filosofía y poder encontrar respuestas a preguntas tan simples como complicadas de la vida cotidiana, a pesar del tiempo estas preguntas siguen persistiendo ya que Platón pudo encontrar, plantear y además dar solución a estas problemáticas, no soluciones ni ideas que son meramente pasajeras, sino mas bien, las que transcienden en el tiempo.

Biografia de platón

•agosto 19, 2008 • Dejar un comentario

Platón (427-347 a.n.e.)

Arístocles de Atenas, apodado Platón (Plátwn = «el de anchas espaldas»), nace, probablemente, el año 428-427 a.n.e. en Atenas, o quizás en Aegina. Pertenecía a una familia noble. Su padre, Aristón, se proclamaba descendiente del rey Codro, el último rey de Atenas. Su madre Períctiona, descendía de la familia de Solón, el antiguo legislador griego. Era además hermana de Cármides y prima de Critias, dos de los treinta tiranos que protagonizaron un golpe de estado oligárquico el año 404. Platón tuvo dos hermanos, Glaucón y Adimanto, y una hermana, Potone. A la muerte de Aristón, Períctina se casó con su tío Pirilampo, amigo y partidario prominente de Pericles, con quien tuvo otro hijo, Antifón.

Platón tuvo una educación esmerada en todos los ámbitos del conocimiento. Es posible que se iniciara en la filosofía con las enseñanzas del heracliteano Cratilo. A los veinte años (407) tiene lugar el encuentro con Sócrates: acontecimiento decisivo para Platón. Sócrates contaba entonces 63 años y se convertirá en su único maestro hasta su muerte. Tanto por sus relaciones familiares, como por vocación, Platón tuvo la intención de adentrarse en la vida política. Pero, según narra en la Carta VII, dos sucesos decisivos le hicieron desistir de ello. Durante el régimen de los treinta tiranos sus parientes (Critias, Cármides) y conocidos le invitan a colaborar con el gobierno: «Yo me hice unas ilusiones que nada tenían de sorprendente a causa de mi juventud. Me imaginaba, en efecto, que ellos iban a gobernar la ciudad, conduciéndola de los caminos de la injusticia a los de la justicia». Pero las acciones criminales iniciadas por el nuevo gobierno desilusionaron a Platón; sobre todo por el intento de mezclar a Sócrates («el hombre más justo de su tiempo») en el prendimiento de León de Salamina (un exiliado del partido demócrata) para condenarlo a muerte. Pero «Sócrates no obedeció y prefirió exponerse a los peores peligros antes de hacerse cómplice de acciones criminales». Los exiliados del partido democrático se rehicieron bajo la dirección de Trasíbulo y, con el apoyo del pueblo ateniense, derrotaron a los oligarcas. Al principio los hombres del nuevo gobierno utilizaron una gran moderación, votando icluso una amnistía, para poner fin a la guerra civil. De nuevo Platón se siente inclinado a mezclarse en los asuntos del estado; pero ocurre que bajo el nuevo gobierno tiene lugar el proceso y condena de Sócrates: «he aquí que gentes poderosas llevan a los tribunales a este mismo Sócrates, nuestro amigo, y presentan contra él una acusación de las más graves, que él ciertamente no merecía de manera alguna: fue por impiedad por lo que los unos le procesaron y los otros lo condenaron, e hicieron morir a un hombre que no había querido tomar parte en el criminal arresto de uno de los amigos de aquéllos, desterrado entonces, cuando, desterrados, ellos mismos estaban en desgracia». La injusticia del orden oligárquico y los errores de la democracia conducen a Platón a orientar su pensamiento en el sentido en encontrar un fundamento sólido para poder instaurar un orden justo: «Entonces me sentí irresistiblemente movido a alabar la verdadera filosofía y a proclamar que sólo con su luz se puede reconocer dónde está la justicia en la vida pública y en la vida privada. Así, pues, no acabarán los males para los hombres hasta que llegue la raza de los puros y auténticos filósofos al poder o hasta que los jefes de las ciudades, por una especial gracia de la divinidad no se pongan verdaderamente a filosofar»

El año 399 tiene lugar la condena y muerte de Sócrates que despejarán los posteriores caminos del padre de la Filosofía académica. Temiendo ser molestado por su condición de amigo y discípulo de Sócrates, Platón se refugia en Megara donde permaneció probablemente tres años, entrando en relación con la escuela y con Euclides de Megara. Posteriormente partió para Africa, visitando, primero, Egipto y, después, la Cirenaica, donde frecuentó a Aristipo de Cirene y al matemático Teodoro. A partir de este momento se dan varios versiones de sus viajes. Para unos regresa directamente a Atenas, para otros va a Italia meridional a fin de conocer las sedes pitagóricas y a Arquitas de Tarento.

Hacia el año 388 abandona Italia (o Atenas) para dirigirse a Sicilia. En Siracusa reina un griego, Dionisio I el Anciano, que tiene en jaque a los cartagineses y se ha convertido en amo de Sicilia. Platón intima con Dión, cuñado de Dionisio, gran admirador de los socráticos. El caso es que después de ser llamado por el rey, el propio Dionisio lo expulsa (no se conocen exactamente los motivos). Embarca en una nave espartana que hace escala en la isla de Aegina, a la sazón en guerra con Atenas, y Platón es hecho esclavo y luego rescatado por Anníceris, a quien había conocido en Cirene. En el 387 regresa a Atenas y funda la Academia, primera escuela de filosofía organizada, origen de las actuales universidades. Allí permanecerá durante veinte años dedicado al estudio y a la enseñanza.

Pero el filósofo volverá en otras dos ocasiones a Siracusa. El año 367 muere Dionisio I y le sucede en el trono su primogénito Dionisio II. Dión concibe la idea de traer a Platón a Siracusa como tutor del sucesor de su cuñado. Platón no era optimista sobre los resultados, pero Dión y Arquitas le convencen haciéndole ver las perspectivas de reformas políticas que se le ofrecen. Platón acude a Siracusa dejando a Eudoxo al frente de la Academia. Muy pronto el joven Dionisio ve en Dión y en Platón dos rivales, por lo que destierra a Dión y más tarde hace lo mismo con el filósofo. Con todo les promete el regreso.

El año 366 vuelve a Atenas donde permanecerá seis años. Posteriormente (361) Dionisio invita de nuevo a Platón y el filósofo se dirige a Siracusa acompañado de varios discípulos. Heráclides Póntico es ahora el encargado de regir la Academia. De nuevo, la actitud de Dionisio fue tajante con el ateniense que, preso, consiguió ser liberado merced a la intervención de Arquitas. Una vez libre regresó a Atenas. Pero Dión no cejó en su empeño, sino que reclutó un ejército del que formaban parte discípulos de Platón, venció a Dionisio e instauró una dictadura. Sin embargo a los tres años fue asesinado por su amigo, el platónico Calipo.

Platón, por su parte, continuó en Atenas su trabajo al frente de la Academia hasta el año 348-347, fecha probable de su muerte.


Los estudios de la Academia

Tras el regreso a Atenas, después de su primer viaje, Platón funda en el año 387 la Academia, en un bosque cercano a Atenas dedicado al héroe Akademos. La Academia está pensada según el modelo de las sedes pitagóricas de las cuales es heredera.

El tema de los estudios de la Academia ofrece gran dificultad, pues los diálogos platónicos no son un desarrollo del programa de la Academia, aunque sólamente a través de ellos se puede conocer este programa. Los estudios de la Academia tendrían que ver con el conjunto de disciplinas necesarias para la formación de los filósofos gobernates, tal como se presentan en el libro VII de la República: la aritmética (522 c), la geometría (526 c), astronomía (528 e), música (531 a-c), y dialéctica (532-537). En el Epínomis —de dudosa atribución a Platón, su autoría se debe probablemente al platónico Filipo Opuntio—, cuyo objeto es determinar qué estudios conducen a la sabiduría, se ofrece una lista de disciplinas que sigue fielmente lo expuesto en el libro VII de la República.

Uno de los principales campos de investigación lo constituyó la dialéctica, concebida como el arte de pensar ligado al lenguaje, como una gramática de las ideas, elaboración técnica de los conceptos y de sus relaciones. La dialéctica es la forma suprema de la actividad pedagógica (discusión, discurso, argumentación). Sin embargo, Platón opina que su enseñanza antes de los treinta años podría ser muy perjudicial.

El otro campo de investigación lo constituyó la construción matemática-astronómica del cosmos. La Academia se convirtió en la sede de la matemática griega donde brillaron hombres como Teeteto y Eudoxo de Cnido (400-347). En su frontispicio figuraba la siguiente inscripción: «Nadie entre aquí sin saber geometría». El estudio de las diferentes partes de las matemáticas (geometría, aritmética y teoría de los números) constituía la propedéutica necesaria a la dialéctica. La astronomía no era entendida como una disciplina del fenómeno astral, sino como una geometría de los astros, como una estereometría que lleve a la aplicación de las proporciones y a la explicación de los astros en sí (República, 529 c-e). En la investigación astronómica brillaron hombres como Eudoxo, Calipo (fl. 344) y Heráclides Póntico (390-310). Pero tampoco se descuidaron otros campos de investigación. Espeusipo, sobrino y sucesor de Platón en la Academia, era un escritor voluminoso en historia natural, y los trabajos biológicos de Aristóteles pertenecen en su mayor parte a su período académico, inmediatamente posterior a la muerte de Platón. La Academia era también particularmente activa en jurisprudencia y legislación: Eudoxo y Aristóteles escribieron leyes para Cnido y Stagira.

A la muerte de Platón (347 a.n.e.) la Academia pasa a manos de su sobrino Espeusipo y la tendencia matematizante sobresale sobre las demás. A la muerte de éste (339 a.n.e.) se convierte en escolarca Jenócrates de Calcedonia hasta el año 314. Le sucedieron Polemón de Atenas, muerto el año 270, y Crates Platónico, muerto el año 268. Todos ellos pertenecen a la denominada Academia Antigua que se prolongará en la Academia Media con Arcesilao (341-241 a.n.e.) al que seguirán como escolarcas Lacides, Teleles, Evandro, Hegesino, y en la Academia Nueva con Carnéades (flor. 150 a.n.e.). Durante el período medio y nuevo de la Academia, el platonismo se mezcla con el movimiento escéptico cuyos representantes utilizan la Academia como plataforma en su lucha contra el estoicismo. En la vida de la Academia se suele hablar de una cuarta Academia (platonismo ecléctico) cuyo radio de acción es el siglo I a.n.e. y que tiene como principales representantes a Filón de Larisa, Antíoco de Ascalón y Cicerón. La vida de la Academia tuvo un desarrollo casi ininterrumpido durante casi nueve siglos. Los siglos I y II d.n.e. son denominados del platonismo medio y sus principales representantes son Plutarco de Queronea (45-120) y Apuleyo de Madaura (siglo II). Posteriormente la Academia confluye, de los siglos III al V, con el movimiento neoplatónico hasta que fue cerrada por orden del emperador Justiniano en el año 529, siendo sus principales representantes el escolarca Damascio y Simplicio.


Los escritos de Platón

Al enfrentarnos con el estudio de la mayoría de los pensadores antiguos (especialmente presocráticos, sofistas, epicúreos y estoicos) nos encontramos con el problema que plantea la ausencia total de fuentes, limitándonos a un puñado de fragmentos y testimonios procedentes de autores posteriores. En el caso de Platón y de Aristóteles ya no se trata de escasez de textos, sino de superabundancia. Por ello la obra de Platón plantea dos tipos de problemas: a) La autenticidad y atribución de sus obras: es necesario separar de las obras que las tradiciones le atribuyen, las obras dudosas y apócrifas. b) El orden cronológico de las obras.

A) El problema de la clasificación de las obras de Platón proviene ya de la Antigüedad. Diógenes Laercio nos informa de cuatro sistemas de clasificación de las obras de Platón. El primero divide los Diálogos en dos clases según sus caracteres intrínsecos: los diálogos didácticos, que tienen por objeto la enseñanza de la verdad, y los diálogos zetéticos, que tienen por objeto el arte de descubrirla (zhthtikón = investigación). El segundo considera más la forma que el fondo, y clasifica los diálogos en tres series: dramáticos, narrativos y mixtos. Otros, y entre ellos Aristófanes de Bizancio, dividían los diálogos en trilogías. Por último, la clasificación atribuída por Trasilo al propio Platón agrupaba sus obras en nueve tetralogías (treinta y cuatro diálogos, la Apología, y las Cartas).

Hemos mencionado en último lugar la clasificación de Trasilo porque, en virtud de su atribución a Platón, ha sido la dominante en las ediciones de sus obras hasta comienzos del siglo XX: la edición en griego de J. Burnet, Platonis opera (1900), conserva aún la estructura de las tetralogías. He aquí las tetralogías de Trasilo: I (Eutifrón, Apología, Critón, Fedón); II (Cratilo, Teeteto, Sofista, Político); III (Parménides, Filebo, Banquete, Fedro); IV (Alcibíades I, Alcibíades II, Hiparco, Amantes); V (Teages, Cármides, Laques, Lisis); VI (Eutidemo, Protágoras, Gorgias, Menón); VII (Hipias mayor, Hipias menor, Ion, Menexeno); VIII (Clitofón, República, Timeo, Critias); IX (Minos, Leyes, Epínomis, Cartas).

La clasificación de Trasilo deja fuera de las obras de Platón una colección de Definiciones y algunos diálogos considerados apócrifos desde la Antigüedad (De lo Justo, De la Virtud, Demódoco, Sísifo, Erixias, Axíoco). Pero entre las obras comprendidas en las tetralogías hay algunas de dudosa atribución y otras completamente espúreas. Por ello, el problema de la autenticidad y atribución de sus obras es un aspecto esencial del problema platónico. La crítica filológica ha utilizado diversos criterios para juzgar la autenticidad de las obras platónicas:

1º) La tradición y los testimonios antiguos. Que los escritores antiguos hayan considerado auténtico un escrito es siempre una presunción de autenticidad. Una obra se tiene por auténtica si Aristóteles o Cicerón la atribuyen al filósofo, o si se hallan citas de una obra en el interior de otra. También los comentarios y críticas antiguos a las obras de Platón tienen valor probatorio, aunque con algunas reservas, pues estos testimonios obedecen, a veces, a criterios de escuela: Proclo declaró apócrifos la República, las Leyes y las Cartas.

2º) El contenido doctrinal. Un escrito será atribuido a Platón si armoniza con su filosofía. Pero este procedimiento plantea el problema del dialelo: definir primeramente a Platón para poder juzgar los trabajos después.

3º) El método estilométrico. Consiste en medir la frecuencia con que aparecen ciertas palabras griegas para determinar un “estilo” de Platón que permita autentificar una obra según su forma linguística. El método estilométrico se utilizará también para determinar el orden cronológico de los diálogos de Platón.

De la aplicación conjunta de estos criterios se puede decir que existen una serie de obras cuya autoría es dudosa: Hipias mayor, Clitofón, Epinomis, Cartas (excepto la VI, VII y VIII cuya utenticidad parece fuera de toda duda). La autenticidad de otros diálogos que aparecen en las tetralogías es rechazada generalmente. Son espúreos los diálogos siguientes: Alcibíades I, Alcibíades II, Hiparco, Amantes, Teages y Minos, además de la colección de Definiciones y de los diálogos apócrifos que ya los antiguos habían rechazado.

B) Los diálogos de Platón no están fechados y los críticos no han logrado ponerse de acuerdo para establecer una cronología rigurosa. Prueba de ello es la cantidad de listas ofrecidas del orden de los diálogos por parte de Arnim, Lutoslawski, Raeder, Ritter, Wilamowitz, Cornford, Leisegang, Praechter, Shorey, Taylor, Crombie y Ross.

Los criterios utilizados frecuentemente para establecer la cronología son los siguientes: a) referencias de las obras a sucesos históricos conocidos, b) referencias de unas a otras, c) relación de dependencia respecto a otras obras de la época cuya fecha nos es conocida, d) el contenido doctrinal, e) el método estilométrico que toma el estilo y el vocabulario de las Leyes (última obra que Platón dejó sin publicar según noticia de Diógenes Laercio) como patrones, y se va examinando la afinidad de los otros diálogos con ellos. La aplicación de todos estos criterios nos permite agrupar los diálogos en diferentes épocas, sin pronunciación expresa del orden cronológico dentro de cada época. A ellos es necesrio añadir las Cartas.

a) Obras socráticas o de juventud (393-389): Eutifrón, Apología de Sócrates, Critón, Ión, Cármides, Laques, Lisis, Protágoras. Platón reproduce en estas obras las ideas de su maestro Sócrates, sin referencia alguna a la teoría de las ideas.

b) Diálogos de transición (388-385): Hipias Menor, Hipias Mayor, Gorgias, Menéxeno, Eutidemo, Menón, Cratilo. Junto a los temas socráticos aparecen los primeros esbozos de la teoría de las ideas. Análisis del lenguaje y temas órficos de influencia pitagórica.

c) Diálogos de madurez o dogmáticos (385-371): Banquete, Fedón República, Fedro. Se consolida la teoría de las ideas como base de la epistemología platónica, de la ética y de la política. Organización del Estado y teoría del amor. Aparecen también los grandes mitos platónicos.

d) Diálogos críticos (370-347): Parménides, Teeteto, Sofista, Político, Timeo, Critias, Filebo, Leyes, Epínomis. Adoptan a veces un tono autocrítico frente a sus antiguas concepciones. El aspecto ontológico de la teoría de las ideas pierde importancia frente a su aspecto lógico. Sócrates deja de ser el personaje principal.


Ediciones de la obra de Platón

Platón fue muy poco conocido durante toda la edad media. A finales del siglo XV, gracias al mecenazgo de Lorenzo de Medicis, cuando la imprenta llevaba sólo veinticinco años funcionando, aparece la primera edición impresa de las obras completas de Platón, en traducción latina. Como el manuscrito griego del que se sirvieron Ficino y sus colaboradores para su traducción está hoy perdido, adquiere más importancia esta primera versión latina.

Esta primera impresión de las obras completas de Platón, la traducción latina de Marsilio Ficino, Divini Platonis opera omnia, fue impresa en el taller tipográfico del Convento de Santiago de Ripoli, en Florencia, en 1483 (1482 o 1484). Se imprimieron 1025 ejemplares, que ocupan dos volúmenes de 253 y 309 folios (Ludovico Hain, Repertorium bibliographicum in quo libris omnes ab arte typographica inventa usque ad annum MD describe minuciosamente esta edición en su ficha 13062). La edición de Ficino fue varias veces reproducida: Venecia 1491, 2 vols. in-fol; París 1522; con correcciones de Simon Gryneo, Basilea 1532, in-fol, 1539, 1546.

La primera edición griega es la Aldus Manutius y Marco Musurus, Venecia 1513, 2 vols. in-fol. Aldo Manucio aprovechó que la mayoría de los refugiados griegos tras la caída de Bizancio se habían establecido en Venecia para, financiado por Pico de la Mirandola, organizar un taller especializado en ediciones griegas (el propio Aldo tuvo que diseñar y mandar grabar caracteres griegos para estas ediciones). Esta edición griega sirvió de base a las de Basilea 1534 y 1556, 2 vols. in-fol.

La edición fundamental clásica, mucho más completa y crítica, es la greco-latina de Henricus Stephanus o Enrique Estienne, en colaboración con Ioan Serranus: Platonis Opera quae extant omnia, 3 vols. in-fol, París 1578. Stephanus dividió las páginas de su edición en cinco secciones, de tamaño parecido, que señaló con las letras A, B, C, D, E. Esta paginación y división de las páginas fa sido adoptada como referencia en las ediciones modernas de Platón. La edición de Stephanus, con la traducción de Ficino, fue reproducida en Lyon 1590, y se publica en griego en Francfort 1602.

Las reimpresiones de las obras de Platón no aparecen de nuevo hasta pasados más de ciento cincuenta años con la ed. de J.-F. Fischer, Leipzig, Biponti y Estrasburgo 1760-1776, 4 vols. in-8º, incompleta. La más importante del siglo XVIII es la de G.-Ch. Croll, Fr.-Ch. Exter y J.-V. Embser, 1781 ss., 12 vols. in-8º. En el siglo XIX aparecen múltiples ediciones alemanas, francesas, italianas e inglesas. En alemán se publica la edición de Schleiermacher, Platons Werke, Berlin 1804-1809, 2ª ed. 1817 ss., incompleta. La primera edición crítica es la de I. Bekker, 10 vols, (Berlín 1816-17, 1823, Londres 1826). Sucesivas ediciones son publicadas en Leipzig entre 1819 y 1856, la más importante es la de Hermann, Platonis opera omnia, 6 vols., Biblioteca Teubneriana, Leipzig, 1851-1853. La ediciones francesas más importantes son las de V. Cousin, Oeuvres Complètes (Paris 1822-1840) y la de E. Chauvet – A. Saisset, Oeuvres complètes (París 1863). Patricio de Azcárate publicó la primera traducción española de las Obras Completas de Platón (Madrid 1871-72, 11 vols.). La edición inglesa más importante es la de B. Jowet, The Dialogues of Plato, 5 vols. (Oxford 1871; 1892, 3ª; Nueva York 1937, 9ª). Ediciones italianas: E. Ferrari, Dialoghi di Platone (Padua 1873-1883); R. Bonghi, Platone. Dialoghi (Turín-Roma-Florencia, 1880-1904).

Entre las ediciones posteriores más importantes (mencionamos aparte las españolas) deben mencionarse las siguientes: Platonis opera recognovit brevique adnotatione critica instruxit (ed. de J. Burnet, Clarendon Press, Oxford 1900-1907, 5 vols.); Oeuvres complètes (Collection des Universités de France publiée sous le patronage de l’ Association G. Budé. Les Belles lettres, 13 vols., París 1920 y ss. Ed. bilingüe griego-francés); Sämtliche Werke (ed. F. Meiner, Lepzig 1920-); Plato’s works (ed. Loeb Classical Library, H.M. Fowler, Londres 1925-); Dialoghi (Ed. Col. Filosofi antichi e medievali, Laterza, Bari 1930-); Platonis opera omnia /ed. Bibl. della antichità classica, Florencia 1936-); Oeuvres complètes (ed. Classiques Garnier, París 1936-); Sämtliche Werke (ed. Scheider, Berlín 1940-); Oeuvres complètes (ed. L. Robin, París 1940-1942). La Fundación Bernat Metge ha publicado en ediciones bilingües griego-catalán cerca de una veintena de títulos (Barcelona, 1914-1956).

Fuente: filosofia.org/bio/platon.htm

Hello world!

•agosto 12, 2008 • 1 comentario

Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!