Platón, “República”. Conocimiento y opinión

En el libro V de la República, Sócrates Hace las siguientes preguntas a Glaucón:

Pues bien; el que cree que hay cosas bellas, pero no cree en la Belleza en sí ni es capaz de seguir al que conduce hacia su conocimiento, ¿te parece que vive soñando o despierto? Examina. ¿No consiste el soñar en que, ya sea mientras se duerme o bien cuado se ha despertado, se toma lo semejante a algo, no por semejante, sino como aquello a lo cual se asemeja?

En efecto, yo diría que soñar es algo de esa índole.

Veamos ahora el caso contrario: aquel que estima que hay algo Bello en sí, y es capaz de mirarlo tanto como las cosas que participan de él, sin confundirlo con las cosas que participan de él, ni a él por estas cosas participantes, ¿te parece que vive despierto o soñando?

Despierto, con mucho.

¿No denominaremos correctamente al pensamiento de éste, en cuanto conoce. ‘conocimiento’, mientras al del otro, en cuanto opina, ‘opinión’?

Tengo que mencionar, aunque sea por encima, el pasaje en el que “Sócrates” (el nombre bajo el que escribe Platón) responde a la pregunta ‘¿qué es el bien?’. Sócrates supone que sus interlocutores preferirán que no hable como si supiese de aquello que no sabe y se contentarán con una aproximación. Comienza una exposición magistral en la que juega con la vista, la luz, el sol, la inteligencia y la idea de bien, es el libro VI (desde 507b). Tenemos ojos, tenemos colores, pero aún necesitamos algo más, la luz. La luz aclara los ojos como si estuviera en ellos, pero es el sol quien la da. Lo mismo que es el sol para la vista es la Idea de bien para la inteligencia. Y esta es la definición platónica de la Idea de bien, la Idea que está en la cúspide de su sistema de Ideas. Sin esa Idea iluminando la inteligencia no hay conocimiento.


“¿No percibes que las opiniones sin ciencia (o conocimiento) son todas lamentables? En el mejor de los casos, ciegas. ¿O te parece que los ciegos que hacen correctamente su camino se diferencia en algo de los que tienen opiniones verdaderas sin inteligencia?”

Más arriba hemos distinguido ya dos mundos: el mundo del sol, el mundo sensible, y el mundo del bien, el mundo inteligible. Se llama sensible a aquello que es perceptible a través de uno o más de los cinco sentidos, inteligible es lo que puede ser entendido. No puede haber conocimiento de lo sensible porque lo sensible cambia constantemente, aceptamos que conocer es conocer la realidad, pero si podemos conocerla es porque se está quieta, la conocemos cuando la sujetamos. El mundo real no es el mundo sensible, dirá Platón, no es el mundo que tocamos, olemos…, ese mundo es de sombras y de apariencia el mundo real es el mundo inteligible. La siguiente imagen contiene en esquema el modo de verlo de Platón.

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~ por pietrobm en noviembre 25, 2008.

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